La nota roja: violencia vuelta tradición en el periodismo de México

Posted By: Arqueles Estrada On:


El periodismo sensacionalista cargado de violencia está en nuestra vida cotidiana

Por Arqueles Estrada

Todos los días pasamos por algún puesto de periódico, o tal vez escuchamos al pregonero que ofrece la publicación por tres pesos en los pasillos del metro. Si lo compramos, observamos que la portada tiene la imagen de algún ejecutado, de asesinatos, de accidentes o de catástrofes naturales: esto es lo que conocemos como la nota roja.

La historia sobre el origen de la nota roja como género periodístico consolidado nos remite a muchos factores y eventos de la historia. La violencia expuesta en este tipo de práctica del periodismo es lo que más le caracteriza; incluso desde sus supuestos orígenes.

Desde los tecpúyutl, pregoneros que informaban a los nobles del antiguo mundo náhuatl, pasando por el sello rojo que utilizaba el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en la Nueva España para informar al pueblo sobre los castigos aplicados a los practicantes de herejía; hasta la leyenda jaliscience que narra la innovación de un periódico publicado en Guadalajara que para el año de 1889 publicaba sus títulos más escandalosos con tinta roja.

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La nota roja recibió influencias por parte del periodismo amarillista estadounidense, pero debido a su contenido y desarrollo histórico y social, es una tradición periodística originalmente mexicana. A través de los años ha sufrido cambios y adaptaciones en formato, mas esto no ha afectado el tipo de información que ofrece.

Siempre hay una narración dramatizada de hechos reales, escrita de forma sencilla, pero adornada. Se abunda en describir minuciosamente cada detalle de los hechos, sean estos o no completamente verídicos. Se usan constantemente adjetivos exagerados, un lenguaje popular y hasta sin sentido, así como un discurso que busca literalmente emocionar al lector, producirle sensaciones. De ahí surge la idea del periódico “sensacionalista”.

En sus inicios, al no existir la fotografía, los textos de nota roja eran acompañados por una imagen -generalmente un grabado- que daba pie a que el lector hiciera su versión de los hechos usando su propia creatividad para volver una noticia más entretenida, un poco más apegada a la ficción que a la realidad. Usar la imaginación era necesario para interpretar la narración y también la representación gráfica que le acompañaba.

Aquello que escribía el periodista de nota roja tornaba cada hecho narrado en un evento único y especial, y daba la oportunidad al lector de descifrar las palabras del reportero mediante el uso de su imaginación, y transformar tinta y papel en la escena sangrienta de una película o una novela de terror.

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Sin embargo, con la evolución tecnológica que ofreció la fotografía en el siglo XX, ya no era tan fácil que el lector usara su imaginación, pues cada fotograma es un momento real, y no una invención gráfica. La imagen pierde su carácter complementario y se vuelve protagonista, porque ahí están las verdaderas manchas de sangre.

Hacer reportajes sangrientos con fotografías abrió un tipo de historia distinto en los periódicos modernos: ahora la experiencia estuvo enmarcada a partir de un suceso real. registrado en la foto. Este periodismo ya no se enfocó tanto en que la literatura posibilitara al lector para hacer sus propios eventos imaginarios, porque los hechos ya están mostrados en la imagen fotográfica.

Un fotógrafo de nota roja no busca que su lector se imagine al criminal, o a la relación entre la víctima y el victimario; trata de reforzar la espectacularidad de un suceso sangriento e impactante. Ya no hay que imaginarse nada ni poner la ilusión del relato antes que los hechos, lo que importa es conmocionar al lector con fotografías que le estremezcan al observar el horror de la realidad. La nota roja, a pesar de ser periodística, se ha vuelto más una forma de entretenimiento y diversión. A pesar de ser más verídica, por tener una foto que muestra todo, sigue cargada de los mismos elementos de escritura: lenguaje vulgar e incluso chusco, textos breves y sencillos, mucha sangre y muchos detalles.

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¿Cuáles son las consecuencias de mirar diariamente una foto sangrienta al salir de casa? Parece que el mexicano se ha desensibilizado frente a la violencia, y podríamos suponer que una de las causas de este problema es la amplia difusión de la nota roja en el país. Es decir, vivimos en un región del mundo que según las estadísticas es igual o casi tan peligrosa como la zona de guerra en Medio Oriente, y sin embargo la mayoría de la gente sigue haciendo su rutina sin preocuparse.

La nota roja ha evolucionado como género periodístico, pero social e históricamente nos deja ver muchas cosas que ocurren en México, como el hecho de que la violencia ha estado presente en este punto geográfico por más tiempo del que creemos, y que tal acercamiento a lo violento es hasta cierto grado indiferente para los que vivimos desde hace décadas.

Tal vez necesitemos buscar otras formas de informar a la gente, para que puedan volver a sentir, para dirigir su sensibilidad hacia cosas que realmente la provoquen; incluso a aceptar que sangramos como cualquier otro ser humano, y que esa violencia que miramos de lejos, puede tocarnos en cualquier momento. Quién sabe, tal vez mañana estaremos en una carambola causada por la falla de frenos del microbús, y apareceremos en la primera plana de varios diarios.


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