Registro Sonoro: La nota roja

Posted By: Arqueles Estrada On:


Un repaso sobre esta clase de periodismo y algunas cifras sobre la violencia en México

Por Oscar Sánchez
@El_Voice

Según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública, durante el primer semestre de 2016, Colima registró 39.01 asesinatos por cada 100 mil habitantes, por encima de entidades como Guerrero, 29.32; Sinaloa, 17.41; Morelos, 14.41, y Baja California, 14.23, de a cuerdo con las estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Estas lamentables cifras sirven como marco de referencia para establecer la idea de que México es un país sembrado por la mano de la tragedia, el territorio mexicano ha sido alimentado con sangre nativa y extranjera, y por lo tanto también ha sido semillero de juglares, historiadores, poetas, cronistas, narradores, escritores y periodistas; personajes que han dado fe y testimonio a cada acontecimientos aciago para el deleite o desagrado de la población.

Libros, poemas, cuentos, crónicas, ensayos, notas y ahora sitios web sobresalen de las páginas gracias al talento de estos hombres que han transportado la tragedia más allá del papel, de la noticia, del chisme, del dato curioso, del morbo, del arte, de la frugalidad.

El género de la nota roja exalta “ese no sé qué que qué se yo”, que tienen algunos por enterarse de las historias de crimen, accidentes, desastres, leer o ver sus imágenes  alimenta ese ímpetu involuntario por descubrir qué hay detrás de la violencia, “nutre al mirón que se lleva por dentro”.

A propósito del tema semanal en Resistencia Modulada, el Registro Sonoro hace un repaso por aquellas personas que han entregado parte de sus vidas a este género periodístico y contribuyeron a posicionarlo hasta  donde está…

Comenzamos destacando el trabajo de Eduardo Monteverde, quien a lo largo de 25 años cubrió la fuente policiaca, parte de estas historias han encontrado nicho en su libro “Lo peor del horror”, obra de 43 crónicas y reportajes que muestran una radiografía del drama urbano, cuyo único hilo conductor es un país castigado por la criminalidad. Comenzó su carrera en 1969 y ha logrado cubrir alrededor de quinientos casos.

La fotografía por supuesto ha sido un aliado indispensable para el desarrollo de la nota roja. Gracias a la lente de los más avezados hemos podido conocer historias trágicas y en este rubro ubicamos al fotógrafo mexicano, Fernando Brito, cuya trabajo captura el dolor. Sus imágenes sirven –irónicamente- como un recordatorio para evitar que la sociedad se haga insensible.

La lente de Brito sacude el árbol y muestra los frutos de la violencia, un México pisoteado por el narcotráfico y las lagrimas que tratan de limpiar las heridas… Su trabajo ha sido reconocido con algunos premios como el World Press Photo, WPO de Sony y la Bienal del Centro de la Imagen en México.

Otro fotógrafo que usa la lente como medio de expresión es Christopher Venegas, cuyo nombre cobró importancia cuando en 2014, una de sus fotografías recibió el tercer lugar en el concurso realizado por World Press Photo. Venegas también busca con su profesión hacer mella en la opinión pública con el fin de no pasar por alto estas tragedias, un forma de picar constantemente el brazo a las autoridades y reflexionar al respecto.

Sin embargo, hablar de fotografías de nota roja en México, es hablar de Enrique Metinides, fotógrafo que puso la pauta, afino la mirada y forjó el estómago al documentar toda clase de accidentes viales, incidentes policiacos o desastres entre 1949 y 1979. Sus primeros trabajos publicados datan de cuando tenía sólo 12 años y muchos afirman que a pesar de ser fotografías crudas, existe un trágico toque artístico en ellas.

De acuerdo con cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública, durante junio se abrieron 1.666 averiguaciones por el delito de homicidio en las fiscalías del país.

Junio “es el segundo mes con más homicidios en lo que va de 2016 y el segundo peor dato en cuatro años. La oficina de estadística mexicana confirmó que 2015 logró mantenerse en la misma tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes que en 2014”.

Estas cifras alimentan a la nota roja y ambas se involucran en un proceso cíclico sin aparente fin, ambas son producto de un país mermado por la violencia, tratando de encontrar una espacio para la reflexión.

Carlos Monsiváis decía que “La nota roja convertía a los crímenes más notorios en una expresión artística y que los cuentos de hadas de adultos eran vistos en actos de sangre”.

México es el árbol donde ha germinado la violencia y los periodistas han sido los agricultores que han tratado de acercar estos hechos a la sociedad y así ver más allá de la tragedia…


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